
En la edición de junio 2010 de la revista Allure, Megan Fox aparece en un artículo junto a una bella sesión de fotografías tomadas para la ocasión.
La artista habla sobre la cirugía plástica en general y comenta que no es conveniente someterse a una sin la previa intervención de un terapeuta para poder averiguar de donde proviene la necesidad de realizarla.
También, nos informa de que muchas veces una cirugía no va a mejorar un aspecto de inseguridad de una persona, es decir que por más que se realice la cirugía, quien se someta no va a dejar de ser una persona insegura de si misma.
Por otro lado, declaró acerca de las fotos desnudas que se dieron a conocer mostrándose muy molesta con los paparazzis y mencionando que no es una estrella de “un maldito reallity”. Ella asegura que se dedica a su trabajo, es muy profesional y no desea que se vuelvan a repetir estos episodios que la ponen realmente mal.
Mega Fox sufre de un trastorno obsesivo compulsivo y habla sobre esto también, acotando que odia las bacterias y que no puede entrar a un baño publico a menos que sea de extrema urgencia, debido a que siente que las bacterias la someten, aunque no pueda verlas, lo cual la pone de muy mal humor.

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