
Debido a exigencias en su contrato, el millonario deportista había sido apartado de todo tipo de eventos festivos que pudieran poner en peligro la imágen creada en torno a él por Real Madrid. Sin embargo, Ronaldo cayó en la tentación y el sábado pudimos verlo disfrutar de la fiesta nocturna desde la isla de Mallorca.
Ronaldo decidió quedarse en el Mood Beach, una zona bar-restaurante que transitan regularmente las figuras famosas y polémicas de la televisión. El portugués fue escoltado por cinco guardaespaldas que le protegieron de una ex-namorada que aclamaba en gritos su antiguo noviazgo – intereses económicos no le faltan.
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